Nocioni: El Símbolo

Andrés Nocioni fue el símbolo argentino. El “Chapu”, con su empuje, garra y determinación, encabezó a la Selección a la conquista del bronce, pese a la tendinitis aguda cuadricipital en la rodilla derecha. “Este equipo se sobrepone a cualquier cosa. Vinimos acá con la mentalidad de una medalla, y tenemos una de bronce”, enfatizó Nocioni. […]


Andrés Nocioni fue el símbolo argentino. El “Chapu”, con su empuje, garra y determinación, encabezó a la Selección a la conquista del bronce, pese a la tendinitis aguda cuadricipital en la rodilla derecha. “Este equipo se sobrepone a cualquier cosa. Vinimos acá con la mentalidad de una medalla, y tenemos una de bronce”, enfatizó Nocioni.

“Lo festejamos de la misma manera que en Atenas. Sabemos que el oro es más importante que el bronce, pero esto es muy grande, ganar dos medallas consecutivas es algo impresionante”, agregó.

Nocioni no se podía contener, le gritaba a los compañeros mientras hablaba con los periodistas, gesticulaba y se mostraba orgulloso de poder tener otra medalla olímpica. “Esto es increíble, es impresionante el partido que ganamos. Esto demuestra porque somos Argentina y en este momento no lo puedo creer”, sentenció.

La lesión le jugó una mala pasada a “Chapulín”, quien tuvo que luchar ante los rivales y contra esa dolencia, que casi no se notó ante Lituania. “Duele todo, pero ya está. Tenemos un mes para descansar los que estamos en la NBA. Hay que disfrutarlo, porque esto es gigante”, gritó Nocioni.

“Con diferentes equipos, mucha gente que falta, distinto entrenador, estamos acá de nuevo. Eso demuestra que Argentina sigue con los huevos de siempre y nunca baja los brazos”, agregó el alero de Chicago Bulls.

Nocioni, pese a la lesión sufrida en el choque con Grecia en los cuartos de final, actuó en los ocho partidos de la Selección en Beijing y fue el tercer jugador del equipo con más minutos en cancha, 28,5. El basquetbolista que más jugó fue el base cordobés Pablo Prigioni (32,6). “Chapu” fue el cuarto anotador de Argentina con una media de 12,6 puntos y el segundo rebotero (8,3). Lo que no marcan las estadísticas es el empuje y la fuerza que le brinda a la Generación Dorada el alero santafesino.

La Mañana de Córdoba