Atenas es bifronte, irregular, o si quiere, un equipo con dos caras. Y en la noche del viernes las exhibió en una sola noche, en la derrota ante Regatas Corrientes 91-83, en el arranque de una segunda fase que pintaba para más productiva, al menos en su arranque.

Regatas se plantó decidido a no dar ventajas y haciendo uso de su mayor potencial, tanto individual como colectivo, se hizo tempranamente dominador. Con una defensa sólida, que desnudó la desordenada ofensiva griega, las cosas se le hicieron más sencillas para sumar y escaparse (14-6 en 4m44s), y finalizar 10 arriba (24-14).

Lejos de esbozar una reacción, Atenas se fue convirtiendo en partenaire de un Regatas que siguió martillando desde cualquier posición, corriendo, utilizando el pase extra o dañando desde el perímetro. Ante esa claridad en ataque y firmeza defensiva, Atenas cayó preso de sus limitaciones, de su impotencia y de su desesperación. A esta altura los números le siguieron sonriendo a la visita, que a 6m19s del final y con un triple de Quinteros se alejó a 15 (36-21). Luego el banco, con los titulares ahora sentados, se encargó de aumentar las diferencias, picnic de Calderón mediante, hasta sacar una luz de 23 (46-23) con una enterrada de Romano.

Atenas, desbalanceado, previsible y atontado, recién pudo pasar los puntos hechos por su rival del primer cuarto (24) a 1m14s del final del segundo (25-46), pobrísimo para un juego favorable a Regatas (51-25).

Los griegos salieron hechos una tromba en el tercero. Ante la desventaja de 28, tras un doble de Washam (25-53), se aferró al tiro perimetral para intentar limar la abismal diferencia y esta vez el aro se abrió luego de un nefasto 0/10 en triples del primer tiempo. Con Bruno Lábaque convertido en Patoruzú (3/6 en triples en el parcial) y una mayor fiereza para impedir el goleo rival (Bulfoni controlando a Quinteros y González cerrando el juego interior), los verdes empezaron a dignificar su derrota.

Maniatado Regatas ante la reacción Griega, el juego pasó a nivelarse y a devolverle las esperanzas a su gente. Y no era para menos, pues en 10 minutos, achicó a 16 la desventaja para quedar en juego 10 puntos abajo (56-66) para el final.

Pero el monumental esfuerzo pasó facturas en el segmento final. Además, se sabe, con un plantel corto el desgaste es mayor (prueba de ello Lábaque tuvo que salir dos minutos por un calambre) y, como contrapartida, Regatas aprovechó eficientemente su mayor rotación. Tan es así que su principal figura, Nicolás Romano, vino del banco y terminó siendo el goleador del vencedor.

Con mucha hidalguía y tesón, Atenas intentó la heroica y se acercó a 6, por un encendidísimo Lábaque (64-70) a 6m49s del final. Pero hasta allí llegaron las energías y el límite del esfuerzo. Regatas, con sólo hacer circular la pelota, se las ingenió para encontrar un buen anotador y para mantener una tendencia ganadora que ya había edificado en un primer tiempo demoledor.

Síntesis
Atenas (83):
Bruno Lábaque 29, Matías Lescano 5, Javier Bulfoni 11, Diego Guaita 6, Román González 3(FI); Bruno Colli 2, Julián Aprea 5, Mariano Fierro 14, Alexis Elsener 8. DT: Alejandro Lotterio.

Regatas (91): Javier Martínez 9, Paolo Quinteros 14, Dartona Washam 12, Jerome Meyinsse 13, Federico Kammerichs 8 (fi) Nicolás Romano 20, Miguel Gerlero 6, Nicolás Ferreyra 3, Pedro Calderón 6, Miguel Buendía 0, Nicolás Brussino 0. DT: Nicolás Casalánguida.
Progresión: Atenas 14-24; 25-51; 56-66 y 83-91.
Cancha: Polideportivo Carlos Cerutti.
Árbitros: Fabricio Vito y Oscar Brítez.

Crónica: MundoD