Nóbile y su noche soñada

Marcos Nóbile cumplió el sueño de volver a jugar para Gimnasia, después de nueve ligas y con 39 años. Para completar una noche mágica que incluyó un triunfo estupendo de su equipo, se dio el lujo de convertir un doble y subió a festejar con su gente, la hinchada, la misma con la que, hasta hace un mes, compartía los partidos desde la popular. Una historia de película para contarla mil veces.

La gran victoria de Gimnasia Indalo sobre Libertad de Sunchales no fue un triunfo más. Fue una reivindicación de un equipo que venía golpeado por las derrotas de visitante. Pero además se dio un partido colmado de emociones sobre el final. Entre ellas, el re-debut con doble incluido de Marcos Nóbile, quien hasta hace un mes atrás paseaba perros para ganarse la vida y su relación con el básquet se resumía casi a un hobby para “despuntar el vicio” y una presencia asegurada en la popular en cada partido. La ida de Fabricio Vay le cambió la vida a este cordobés naturalizado comodorense. Entrenaba con el equipo al estilo sparring y le propusieron volver a vestir la “verde” hasta que se recupere Roberto Gabini, -quien tiene para unas semanas más-. No estaba soñando, era un sueño cumplido y el viernes lo comprobó en carne propia.

Debutó jugando para Atenas, el 26 de enero de 1990, hace más 23 años. A Gimnasia llegó en la temporada 1996-97 y con un gran promedio de 17.1 en el tablero, comenzó a forjar un amor infinito con la hinchada mens sana. Su última participación en Gimnasia en la Liga, fue en el 2004. Pasaron nueve años para que Marcos, a sus 39 años, viviera algo impensado: volvió a vestir la camiseta “verde” que alentaba cada partido desde la tribuna.
“Nosotros vivíamos todos los partidos con la hinchada, en la popular, partido tras partido y siempre pendientes de lo que sucedía con Gimnasia. Así que lo que sucedió en este partido fue un momento increíble”, dice Marcos en referencia a lo que vivió el viernes en la victoria de Gimnasia frente a Libertad. Mientras comenta sus sensaciones, pasan el resto de los jugadores y lo besan, lo abrazan. Todos lo quieren, dentro y fuera de la cancha.

El partido estaba muy parejo y por este motivo no se esperaba que hubiese cambios fuera de los que habitualmente utiliza Volcan Sánchez. Marcos Nóbile se había incorporada al equipo tras el receso navideño, en reemplazo de Fabricio Vay que abandonó la institución. Pasaron dos partidos de local y dos de visitante en los que el veterano jugador de 39 agostos alentó desde el banco de suplente y disfrutó de la inmensa sensación de volver a ser parte de un equipo de liga. Pero promediando el último cuarto frente a los de Sunchales, Gimnasia comenzó una levantada impresionante y sobre los últimos minutos ya era irremontable para el visitante. Allí, mientras el equipo se floreaba en la cancha, la hinchada comenzó a corear un nombre: “Olé, olé, olé, Marcos, Marcos”. EL DT Miguel Volcan Sánchez no tardó en darles el gusto y acompañado por la euforia del Socios Fundadores, lo metió al campo de juego.

La alegría de Marcos se notaba en su cara con una sonrisa que emocionaba. Y a los pocos segundos llegaría el broche final, la frutilla del postre, el grito que hizo estallar el estadio. Nóbile la tomó dentro del área, cerca del perímetro y probó. Y acertó. La gente se paró de sus asientos y levantó las manos, como si quisieran abrazerse con él. El doble del re-debutante fue el momento más emotivo del partido y la sentencia final de un partido perfecto para Gimnasia. “El momento del doble fue algo completo. Es difícil de explicar, creo que se podía ver todo en la sonrisa que llevaba en la cara”, admitió.

Luego llegaría el final del partido y el festejo más coherente del mundo. Marcos subió las escaleras y se trepó a abrazarse con la “barra de fierro”, en la popular del Socios Fundadores, donde está su gente, con la que hasta hace un mes alentaba a los jugadores desde afuera. “Fue algo que salió espontáneo. Con ellos compartí muchas cosas en la tribuna, alentando al equipo todo este tiempo, siempre me mostraron su apoyo y me salió de adentro ir a festejar el triunfo y el debut con ellos. Creo que tenía que ser así”, confiesa.
Marcos Nóbile es el fiel reflejo de que los sueños se pueden cumplir, no importa lo que duren. De que el deporte genera sensaciones y vivencias que en dos segundos pueden durar para siempre. “Estaba un poco alejado del básquet, había prácticamente “colgado los botines”, pero cambió todo y ha sido un cable a tierra estar con el equipo, entrenar cada vez que me necesitaban y después entrar en el equipo de Liga y volver a hacer lo que más me gusta y lo que he hecho la mayor parte de mi vida. Es algo muy hermoso y se lo deseo a todos”, sentenció.

Entrevista: Lucía Fueyo – Prensa Gimnasia de Comodoro