XX Juego de las Estrellas – Jornada Dos

En su segunda jornada, el Juego de las Estrellas mostró un marco imponente. Los Nacionales vencieron a los Extranjeros, Leandro Masieri repitió el campeonato en Triples y Chris Jeffries se convirtió en el nuevo Rey de las Volcadas. InfoLiga realizó una cobertura especial del evento, a pesar de las dificultades. La AdC aprovechó la presencia masiva […]


En su segunda jornada, el Juego de las Estrellas mostró un marco imponente. Los Nacionales vencieron a los Extranjeros, Leandro Masieri repitió el campeonato en Triples y Chris Jeffries se convirtió en el nuevo Rey de las Volcadas. InfoLiga realizó una cobertura especial del evento, a pesar de las dificultades.

La AdC aprovechó la presencia masiva de la gente del ambiente para presentar el libro El árbitro argentino de básquet. La transmisión por TyC comenzó a las 21:30, pero desde un cuarto de hora antes largó el show para el público presente. La previa fue a todo ritmo (y volumen) con la percusión del grupo La Bomba de Tiempo. Rosco rompió el hielo sobre su moto.

Enseguida fueron presentados los protagonistas del evento central del Juego de las Estrellas:

Nacionales Extranjeros
   
#20 – Sebastián Ginóbili #11 – Charles Jones
#7 – Bruno Lábaque #10 – Quincy Wadley
#6 – Sebastián Acosta #25 – Antwon Hall
#23 – Julio Mázzaro #4 – Michael Robinson
#18 – Juan M. Locatelli #32 – Cleotis Brown
#14 – Leandro Palladino #30 – Jamal Robinson
#10 – Leonardo Gutiérrez #6 – Byron Johnson
#19 – Andrés Pelussi #66 – Jason Osborne
#33 – Román González #23 – Robert Battle
#11 – Diego Osella #1 – Chuckie Robinson
   
DT: Julio Lamas DT: Silvio Santander

Los árbitros del juego fueron Pablo Estévez, Alejandro Chiti y Daniel Rodrigo.

Los iniciales por los foráneos fueron Jones, Hall, Brown, Osborne y Battle. En el equipo de nacionales comenzaron Ginóbili, Acosta, Locatelli, Gutiérrez y González. Abrió la cuenta Acosta con una bandeja cómoda asistido por Román González, que ganó el salto. Hall con dos volcadas consecutivas continuó la seguidilla de puntos para inaugurar un primer segmento cambiante y jugado con seriedad.

El primer tiempo muerto le dio oportunidad a Rosco para hacer sus payasadas. El tema: rock y volcadas. A la vuelta los entrenadores movieron sus bancos. Pisaron el parquet Lábaque, Pelussi, Wadley y Chuckie Robinson. El final del primer cuarto invitó a Lola a arengar a las tribunas. Rosco le tomó el pelo a Campana y no pudo con Aispurúa. Los desafió a lanzar de espaldas desde la mitad de cancha. Los ex jugadores erraron, pero el perro no tuvo mejor suerte.

El segundo cuarto comenzó sin novedades. Osella y Mázzaro ingresaron faltando 8 minutos. En los extranjeros debutó Byron Johnson. Las manos empezaron a bajar más fuerte. Un nuevo tiempo muerto a los 2:59, con el tablero 34 a 30 a favor de los Nacionales, permitió a Lola regalar pelotas. Solo al final los locales pudieron ganar algo de luz, y llegaron al entretiempo 41 a 32.

La final del Torneo de Triples enfrentó al campeón defensor Leandro Masieri y al favorito de la mayoría de la parcialidad local, Tato Rodríguez. Los cinco carros (25 pelotas) en 60 segundos fueron atacados primero por el mellizo, que erró los primeros siete lanzamientos y después enderezó la puntería. Terminó con 17 tantos y le sobraron 3 segundos.

Tato comenzó por el lado opuesto. Marró las siete primeras bolas y no pudo revertir la tendencia. Sólo consiguió 9 puntos y el bicampeonato fue para Masieri.

El tercer cuarto del partido comenzó con imprecisiones. Los equipos se turnaron para errar tiros fáciles y recién se soltaron promediando la etapa. Hall y Pelussi hicieron de las suyas perfilándose como figuras. El tanteador continuó favorable a los argentinos 60 a 50.

El período final fue parejo, y la diferencia se mantuvo entre los diez y trece puntos. A falta de 3:36 y con el tablero 70 a 57 Rosco y Lola reeditaron su rutina de regalos. Los equipos entraron a los dos minutos finales con dos puntos más para cada lado: 72 a 59. Una tapa y posterior volcada de Battle acercó a los extranjeros a 9, pero ya no había tiempo para mucho más. Sólo una corrida de Hall con final aéreo, a modo de práctica para lo que vendría enseguida, decoraron el espectáculo, que mostró un 72 a 65 en la pizarra final.

Fue elegido MVP Andrés Pelussi y «Jugador más iluminado» (Premio GE) el alero de Quilmes de Mar del Plata Antwon Hall, goleador con 22 puntos. Sebastián Ginóbili recibió el trofeo que coronó el triunfo del equipo vestido de blanco.

Los guarismos finales fueron los siguentes. Nacionales (72): Sebastián Acosta 6, Sebastián Ginóbili 3, Juan Manuel Locatelli 10, Leo Gutiérrez 8, Román González 10 (fi), Andres Pelussi 14, Bruno Lábaque 11, Julio Mazzaro 5, Leandro Palladino 3, Diego Osella 2. Extranjeros (65): Charles Jones 0, Antown Hall 22, Robert Battle 12, Cleotis Brown 2, Jason Osborne 2 (fi), Quincy Wadley 11, Byron Johnson 6, Michael Robinson 5, Chuckie Robinson 5.

El evento culminante de la noche fue la final del Torneo de Volcadas. Se repitió el jurado de antiguos ganadores de la competencia: Pichi Campana, Chuni Merlo, Jorge Racca, Mili Villar y Leo Gutiérrez.

En la semifinal, Andrés Moltero (Vélez) falló el primer intento de la primera vuelta y clavó el segundo con un giro de brazos a dos manos, para conseguir 44 puntos. Chris Jeffries (Obras) se encasquetó una gorra y mereció los 50 puntos con que el jurado premió su giro 360. Antwon Hall (Quilmes) falló la primera prueba y tomó la pelota con una mano para clavarla con otro giro de 360 grados. Byron Johnson dejó claro que quería repetir: un windmill partiendo desde atrás del tablero.

La segunda vuelta fue inaugurada por Moltero, que malogró sus dos arremetidas y fue calificado con los 25 puntos reglamentarios. Jeffries sumó 49 por arrojar la pelota al aire con una faja y enterrarla sin miramientos. Hall sabía que tenía que sorprender para alcanzar la final pero su clavada de espaldas le valió sólo 45 tantos. Johnson voló partiendo desde el lateral y enterró el balón hacia atrás: fueron 48 puntos y el pasaje a la final.

Él fue quien inició la Final. En su primera vuelta perdió sus chances: los giros 360 fueron cortos y lo calificaron con 25. Jeffries escogió un chico del público para que lo ayudara con el pase para su alley-oop. Los 50 puntos lo convirtieron en virtualmente inalcanzable. Johnson lanzó su pelota al aire e hizo una volcada de potencia. El puntaje máximo no bastó: su contrincante sólo debía encestar para campeonar. Y lo hizo a lo grande: con el 360 corriendo desde 3/4 de cancha que su rival no pudo concretar. Carlos Bilardo le entregó el premio, después de que el ganador arrojara al público sus zapatillas a modo de festejo y confesara que su asesor (vía celular) era su compañero Tyler Field.


La fiesta terminó con los protagonistas abrazados en torno a la torta gigante de los 20 años del Juego de las Estrellas.
El público demoró la retirada, paladeando lo que será la edición XXI. El Juego de las Leyendas demostró ser una buena iniciativa, que debería repetirse. Las gradas colmadas hicieron recordar a los mejores momentos de los Juegos Panamericanos, o los superclásicos de otras épocas entre Peñarol y Quilmes. Michael Stura y su equipo demostraron que pueden concretar un evento con nivel y calidad. Pero deberían corregir algunas falencias fácilmente reparables, más que nada con voluntad.


De este lado del mostrador, esperamos que el año próximo la organización se acuerde de que la prensa es un pilar indispensable para el show (y el negocio). No pretendemos que nos den de comer, ni que nos colmen de regalos. Bastaría con que la seguridad privada nos tratara con menos aspereza; que los fotógrafos tuvieran más libertad de movimiento y no sean (casi todos) acorralados en un sector reducido e incómodo; que los cronistas contaran con una conexión wifi que funcione y no estuviesen condenados a trabajar entre pelotas gigantes y público reventando globos con sus nalgas; en fin, que no nos hagan sentir un estorbo sino parte del espectáculo.

(De paso… la apostilla del Juego: ¡tanta enjundia puesta en que los fotógrafos no pasaran de las vallas parece haber descuidado a los guardias de su tarea esencial, y la Copa Nadir otorgada a Ginóbili  fue sustraída de sus propias narices! Cualquier información respecto de su destino se agradecerá.)

Producción especial InfoLiga
Fotos: Marcelo D. Schleider www.infoliga.com.ar